jueves, 23 de julio de 2009

Sus pesadillas la hacían sudar frío, su mortecina piel temblaba aun en sueños y los gemidos emanados de sus secos labios inundaban de dolor la habitación. La puerta de la recamara se abre de golpe y la joven despierta de súbito mirando fijamente la silueta dibujada en el umbral.

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