sábado, 4 de septiembre de 2010

Conversación

Hoy tuve una conversación extraña con mi padre que por un lado casi me hizo llorar y por otro reflexionar mucho, es extraño que me de concejos sin saber en las situaciones en las que estoy involucrada.

Todo partió  por un comentario que hice acerca de Cerati, creo que mas o menos le dije que era una tristeza estar lleno de planes y quedar en estado vegetal o morir...que era horrible no poder terminar tu propósito en la vida o no cumplir con todo lo que soñaste, luego agregue que pensaba que las personas cuando morían es porque (lo mas probable)  ya habian cumplido su proposito en la vida sino no tendria una explicación, él me contesto que no era asi, que la muerte llega cuando menos se espera y quizas cuando esta toque tu puerta no hayas cumplido con todas las cosas que te propusiste, por eso es necesario vivir la vida a concho, sin arrepentimientos, sin excusas, viviendo al limite de tus propios limites, aprovechar y disfrutar cada oportunidad que se presente, cosa de cuando esta llegue nos pille felices, plenos y contentos con lo que hasta ese momento hallamos hecho, que el proposito del hombre era ese, ser feliz no mas, que la vida es una y corta y que es eso lo que realmente importa.

Si supiera lo feliz que me hizo eso...siento que sin saberlo me dio su consentimiento...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un gato en un piso vacio / Szymborska Wisława

 
Morir -eso a un gato no se le hace. 
Porque, ¿que puede hacer un gato
en un piso vacío?

Subirse por las paredes.
Restregarse contra los muebles.
Nada aquí ha cambiado,
pero nada es como antes.
Nada ha cambiado de sitio,
pero nada está en su sitio.
Y la luz sigue apagada al anochecer.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no los esperados.
Una mano deja pescado en el plato
y no es, tampoco, la de antes.

Algo no empieza
a la hora de siempre.
Algo no sucede
según lo establecido.
Alguien estaba aquí, estaba siempre,
y de repente desapareció
y se empeña en no estar.

Se ha buscado ya en los armarios,
se han recorrido los estantes.
Se ha comprobado bajo la alfombra.
Incluso se ha roto la prohibición
de esparcir papeles.
¿Qué más se puede hacer?
Dormir y esperar.

¡Ay, cuando regrese,
ay, cuando aparezca!
Se enterará de que estas no son maneras
de tratar a un gato.
Como quien no quiere la cosa,
habrá que acercársele,
despacito,
sobre unas patitas, muy, muy ofendidas.
Y, de entrada, nada de brincos ni maullidos